Dios la había perdonado, porque cuando a los dieciseís años escasos le nació aquella bella y dulce,criatura se olvidó, como por obra de un milagro, del hombre a quien se había entregado enamorada y loca, sin saber que estaba casado.
Se olvidó de la rabia y del rencor que le tuvo y de como estuvo fuera de sí al hallarse engañada por una promesa de matrimonio, que nunca se cumpliaría.
Aumentó su asco cuando le oyó decir:
- " No te pongas así, tú serás mi querida, que es algo más, que ser mi mujer."
Entonces comprendió Elena lo que iba de un amor ingenuo e intenso como el suyo, a aquel mundo del instinto, del placer sin ternura y sin límites que en esos momentos de su vida, no eran precisamente lo que su cuerpo ni su mente le pedian.
¿Como sería la esposa de este hombre pensaba en sus noches solitarias?.
Y en sus casi infantiles pesquisas, un día se atrevió a ir hasta San Juan, la ingenuidad de la niña desflorada se había convertido en disimulo, necesario en aquel pueblo, y descubrió que su supuesta rival era una alma de Dios con pocas alegrías, que sabía muy bien lo que eran las infidelidades de su marido, pero tenía 2 hijitas y por ellas aparentaba una felicidad que no sentía.
Elena entonces se compadeció y dio gracia por tener su propia libertad.
Doña Ana su madre aceptando la deshonra de su hija Elena, no se resigno a la vida del pueblo, en una España de los años 60, sencillamente decidio vender sus tierras y propiedades e irse con su hija y nieta a New York donde las tres inciarian una nueva vida, limpia de mentiras y falsedades.
Este relato es de Amelia Agostini del Río, que actualmente vive en New York, con su madre Elena y su abuela Ana.
Pero es que además a lo largo de nuestra vida, vamos engarzando un ramillete de canciones, que son como el olor a"hierba mojada", de inmediato te sacan del momento presente y te hacen recordar sentimientos,emociones, de otras etapas, de otros amores, dolores, amistades y vivencias.
Es como si en vez de haber pasado años hubiera sido ayer mismo.
Pero sobre todo me gusta la música, porque de alguna manera, nos hace sacar "lo mejor de nosotros mismos", es como si nos limpiara el alma de las rutinas cotidianas.