Y ahora que solo torres
de viejos Castillos quedan en Castilla,
de viejos Castillos quedan en Castilla,
ahora que no giran ya
las aspas de sus molinos,
ni siega la hoz del segador
y que los campesinos abandonaron
toda esperanza.
Ahora vuelven a Castilla
Castellanos.
Castellanos sin otro empleo
y otro destino que la tierra,
esa que antes dejaron sus abuelos,
y vuelven con la esperanza
de un suelo y un cielo
más nutricio
más nutricio
que el de una capital
que ya no les quiere
que ya no les quiere
ni como basura.
Altaír



