La belleza es un tema apasionante, del que se puede estar hablando horas, por ejemplo, recuerdo lo que decía en ese sentido Andy Warhol, con el que por cierto estoy absolutamente de acuerdo:
"Nunca he conocido a nadie
a quien no pudiera considerar una belleza,
todo el mundo es bello
en algún momento de su vida".
Y es que la belleza es en muchas ocasiones relativa y está muy vinculada a la historia del deseo humano, el deseo de poseerla, de sentirla, de grabarla en nuestro recuerdo, de hacerla nuestra.
Por otro lado lo que mejor tiene la belleza, desde mi punto de vista, es que afortunadamente no está solo en la cosa o ser que la posee, sino mucho, pero muchísimo, en quien sabe captarla, observarla percibirla y sentirla,por que hay que admitir que a veces está oculta, o al menos no salta a la vista.
Observador y observado, son pues dos partes de la belleza, íntimamente vinculadas, cuanto mejor observador seas, más disfrutaras de ella, de hecho en casi todos los lugares y situaciones puedes encontrar, si te lo propones, belleza.
La vida es una especie de rió que unas veces crece y otras decrece, pero en cualquier caso siempre ensaya diferentes senderos hacia la felicidad y si estos se obturan, hace lo mismo que el agua sigue manando y si hay una piedra se desvía y si hay barro se desborda.
Y me sorprende y me admira que la vida defienda siempre la felicidad,
y que la recupere si la pierde
y que cuando no puede más,
la salva en fragmentos,
islas que pueden subsistir
en medio de tremendas inundaciones de infelicidad.
Creo que la vida sabe más sobre la felicidad que nuestro corazón y nuestra razón o que ambos juntas y a la vez.
Voy a hablar de flores, por que en estos momentos, siento su ausencia y por que además hablar de ellas me hace feliz.
Me hace feliz saber que nos han curado de muchas formas y que una cuarta parte de nuestros medicamentos contienen, en algún grado, partes o síntesis de una flor y no deja de sorprenderme leer, que en la actualidad, solo un uno por ciento, de todas las especies de plantas, han sido estudiadas con fines médicos.
Imagino lo que será la moderna medicina cuando de verdad se conozca en mayor profundidad los beneficios de estas compañeras de viaje en este planeta tierra.
Camino en buena compañia por el camino de la Cabeza del Oso, plena Castilla y me detengo frente a un roble de hojas verdes y grisaceas, que sé que son un alivio para mi dolor de pies cuando me harto a andar.
Me rodean en mi bosque plantas que curan, el gordolobo que por cierto, lo estoy esperando en primavera, sé que pronto estará listo para actuar como un sedante cuando lo tome en infusión, calmará mis nervios y me ayudará a dormir y relajarme como la manzanilla, como la tila, o la milenrama.
Por cualquier sitio escucho sus voces sanadoras:
- el perejil para los dolores reumaticos,
- el poleo digestivo para mi estomago,
- las malvas si te duele la garganta,
- la salvia por si te quemas,
- el jugo de las amapolas para curar los ojos irritados.